Nuestra Historia
Adonis Cormery: El hombre que marcó las horas de un siglo
Abrió su primera relojería en 1935, alquilando un pequeño local sobre la calle Rivadavia, a unos pocos metros de la locación actual. Desde allí se convirtió en un símbolo de la ciudad que vio crecer. Hizo de su oficio de relojero un nombre propio que hoy identifica a una empresa familiar que es un referente del distrito. Casado con María Crifasi tuvo dos hijos, Elda y Mario, quien se casó con Mirta Ciriani y en la década del 70 continuaron el negocio familiar. En los 90 lo expandieron contando hoy con sucursales en los principales centros comerciales del distrito.
Don Adonis nació en Pilar pero el destino hizo que sus años de infancia los pasara entre Capital Federal y Santa Fe, para regresar al pueblo a comienzos de la década del 30. Su dedicación por arreglar cosas tal vez la haya heredado de su padre, un francés que se dedicaba a la mecánica de embarcaciones, lanchas y trenes. Su madre era oriunda de Villa Rosa. Su pasión por armar y desarmar cosas lo orientó a inscribirse en la Escuela de Relojeros ubicada en la porteña calle Ayacucho, incorporando en ese lugar los secretos de la obra de Claude Sassin, un famoso horólogo y astrónomo francés.
Su primera relojería la abrió en el barrio de Palermo; hasta que un robo y la crisis del 30 lo devolvieron a Pilar. Por aquellos días se incorporó como celador del Instituto Carlos Pellegrini, en esos tiempos, un ejemplo de modelo educativo del país.
Y fue allí donde se conocieron sus primeros “prodigios”, reparando un reloj el cual ya parecía condenado a no volver a marcar las horas nunca más.
En aquella querida Institución también “crea” un reloj programado para sonar en los horarios de recreo y entrada a clases, una “obra” que 75 años después Don Adonis solía recordar con mucho orgullo.
Así llegó el casamiento con María, la apertura del primer local en 1935 y la mudanza a la histórica locación de Rivadavia al 500. Allí funcionaba un taller y era el propio Adonis quien fabricaba las piezas, recordaba, porque “era mas barato hacerlas uno mismo que el viaje para ir a buscarlas a Capital».
A principios de la década del 70 Adonis y María deciden ponerle fin a 40 años de actividad dejando el negocio familiar en manos de su hijo Mario. El matrimonio se mudó a San Miguel pero varios años después decidió volver a su Pilar natal para instalarse en un club de campo.
En la actualidad, Mariana Cormery y su familia continúan con el legado.

